Conocemos multitud de rituales para beber, diferentes formas para brindar.
· Los rituales alemanes donde hay que hacer contacto visual y decir proust.
· En China no elevaremos nuestra copa por encima de la del anfitrión y hay que llenarla hasta el mismo borde.
· Decir santé en Francia,
· en Georgia hay que contar una historia,
· en Hungría está prohibido por ley hacer ruido, hay que ser silenciosos.
· En Irlanda hay que invitar a una ronda al resto y pronunciar en gaélico sláinte y
· en Rusia romper la copa tras pronunciar vashe zdorovie.
· En árabe fe sajetok, en armenio jenatz, gan bei en mandarín o ter-vi-sex en estonio
· Chin-chin en España

se ha conseguido el efecto contrario, que se beba más.
Hemos introducido el mito de Gilgamesh sumerio en “Rebelión en la granja”
cuando los cerdos se convierten en humanos al beber cerveza.
Hemos basado los negocios en el alcohol y hemos alimentado la depresión y la soledad
con términos como el finlandés kalsarikännit, beber solo en casa y en ropa interior.
La bebida es, lo queramos o no, parte de nuestra especie."
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