Si vas al campo,
no subas por los almendros.
Ni cojas nidos,
ni caces pájaros,
ni mates insectos negros.
¡Ay, esa flor, esa flor
que ahora muere entre tus dedos,
sus novecientas hermanas
la están echando de menos!
Si vas al campo,
no subas por los almendros.
Ni cojas nidos,
ni caces pájaros,
ni mates insectos negros.
¡Ay, esa flor, esa flor
que ahora muere entre tus dedos,
sus novecientas hermanas
la están echando de menos!
y tendía la mesa bajo el emparrado, cerca de los jazmines, y alguien encendía la lámpara y era un rumor de cubiertos y de platos en bandejas, un charlar en la cocina (…)
Un bonito poema sobre el Patrón de nuestro pueblo, cazado al vuelo del libro de Ángel Almazán de Gracia
"San Bartolomé las manos se lavó
y a Jesucristo encontró:
¿dónde vas Bartolomé?
Bartolomé vete a tu casa,
a tu mesa y a tu posada,
que yo te daré un don,
que donde seas mentado
no caiga ni centella ni rayo,
ni mujer muera de parto,
ni criatura de espanto,
ni labrador en el campo,
ni pastor con su ganado."
***
Las temperaturas bajan y la luz se vuelve menos intensa como toca en otoño, también el secador natural de la naturaleza -el viento- ha hecho acto de presencia en muchos lugares. Poco a poco el campo se llena de todo tipo de colores, formas y texturas en forma de hongos y setas, la magia de las setas vuelve a despertar.
Ya están aquí, los hongos y setas han empezado a salir en buena parte del país: boletus, níscalos, perrochicos, setas de cardo, rebozuelos, colmenillas, amanitas cesáreas, senderillas, llanegas o mocosas, capuchinas, fredolics, champiñones silvestres, trufas…
“Pienso que uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos.
Las tardes de alegría con tíos, primos, nietos, sobrinos, padres, hermanos e incluso novios pasajeros que se enamoran del ambiente que allí se respira.